<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
		>
<channel>
	<title>Comentarios en: Trazos de Literatura</title>
	<atom:link href="http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/</link>
	<description>...</description>
	<lastBuildDate>Fri, 07 Aug 2009 15:17:08 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.com/</generator>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
		<item>
		<title>Por: pajarito</title>
		<link>http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/#comment-21</link>
		<dc:creator>pajarito</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Jun 2007 23:04:45 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/#comment-21</guid>
		<description>muy buena colección.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>muy buena colección.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: agalma</title>
		<link>http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/#comment-18</link>
		<dc:creator>agalma</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jun 2007 06:30:15 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/#comment-18</guid>
		<description>Adolfo, esta es sin dudas la semblanza biográfica más hermosa que he leido con respecto a Georges Pèrec. Un lujo. Te lo agradezco muchísimo !!! Agalma.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Adolfo, esta es sin dudas la semblanza biográfica más hermosa que he leido con respecto a Georges Pèrec. Un lujo. Te lo agradezco muchísimo !!! Agalma.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: avrocca</title>
		<link>http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/#comment-17</link>
		<dc:creator>avrocca</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jun 2007 05:39:02 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://agalma.wordpress.com/2007/06/05/trazos-de-literatura/#comment-17</guid>
		<description>Artículos sobre Georges Perèc

Dr. Adolfo Vásquez Rocca.

- Georges Perèc o La literatura como arte combinatoria : Instrucciones de uso. En Margen Cero, Madrid


http://www.margencero.com/articulos/articulos2/georgesperec.htm –


Adolfo Vásquez Rocca. Cine, literatura y arte combinatorio : Ensayos sobre la Postmodernidad Perèc, Greenaway y Aronofsky. Nómadas: revista crítica de ciencias sociales y jurídicas, ISSN 1573-6730, Nº. 11. 2005.

http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca3.htm



Reseñados en Atlas de littérature potentielle, France


http://perso.orange.fr/jb.guinot/pages/GPoulipo.html

Sobre Perèc;

Georges Perèc es uno de los escritores más interesantes e imaginativos del siglo XX que, además de haber sido el creador de los crucigramas semanales de la revista Le Point, de París, realizó guiones cinematográficos, varias novelas, poesías, ensayos literarios y sorprendentes piezas teatrales. Georges Perèc, continua siendo casi desconocido para el gran público, a pesar de que existen traducciones de sus obras a 15 idiomas y goza de celebridad entre autores –para quienes constituye una inspiración– como es el caso de Raúl Ruiz 1, al modo como Jean Genet lo constituyo para Sartre.


La imagen que Perèc dejó tras de sí es mitológica. Hombre de infatigable libertad, para quien las palabras eran el medio de imponer eternidad a los objetos, fue perfeccionando con minucia el retrato que iba a dejar a la posteridad.


Desde hace más de una década, París ha sido poseído por el culto a Perèc, que se refleja en los incontables grupos teatrales, asociaciones de vecinos y clubes con su nombre. Todo autor francés de crucigramas ha desafiado alguna vez a sus lectores con los palíndromos, anagramas, heterogramas, homofonías, &quot;bolas de nieve&quot; y demás dramas alfabéticos en los que Perèc era un consumado maestro. Quienes lo conocieron dicen que era un hombre extraño, tierno, alegre, atento, curioso, con una inusual conciencia de su lugar en la historia.


Vestía siempre una camisa de cuello alto, se cortaba el pelo al rape y sus enormes ojos verdes, que centelleaban ante la menor respiración de la vida, le conferían un cierto aire seductor, disipado por los infinitos lunares y verrugas en las mejillas y las orejas apantalladas.


Dos años después parecía otra persona. Se había dejado crecer una barba desflecada en la mandíbula, que casi en seguida se volvió gris. El pelo enmarañado sobre la frente y los ojos, cada vez más abiertos, cada vez más asombrados, dominaban una cara radiante de tierna lucidez.



Desde comienzos de los 60, Perèc trasegaba las calles de París en busca de lo que él llamaba &quot;las hierbas perdidas de la ciudad&quot;: balcones, sillas de café, señales del metro, melodías cantadas por los vagabundos, frases hechas, listas de compras, sellos postales, boletas de supermercado.


De su infancia desgarrada dará cuenta mucho más tarde, en una obra de título enigmático, W. Allí evocará Isy, al padre que murió combatiendo en junio de 1940, y a Cyrla, la madre desaparecida tres años después en los crematorios de Auschwitz. Evocará la carencia de amor y la sorprendente felicidad de no necesitar el amor.


Unos tíos a los que casi nunca veía, le permitieron graduarse como sociólogo y trabajar como investigador en el célebre Centre National de la Recherche Scientifique. Todo el resto es literatura.


A fines de los 50, devorado por una fugaz fiebre política, publicó artículos combativos en las revistas Partisans y Cause commune, y con un dúo de amigos, Roland Barthes y Henri Lefevbre, fundó el grupo &#039;Argumentos&#039;, cuya única finalidad era conversar.


Luego, los tres se apartaron para escribir. Lo hacían frenéticamente, con saña, como si el próximo minuto de vida dependiera de la próxima palabra. En 1965, Perèc publicó Les choses. Su éxito fue fulgurante.






-Pensar y clasificar; Georges Perèc, escritor y trapecista

http://revista.escaner.cl/node/88</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Artículos sobre Georges Perèc</p>
<p>Dr. Adolfo Vásquez Rocca.</p>
<p>- Georges Perèc o La literatura como arte combinatoria : Instrucciones de uso. En Margen Cero, Madrid</p>
<p><a href="http://www.margencero.com/articulos/articulos2/georgesperec.htm" rel="nofollow">http://www.margencero.com/articulos/articulos2/georgesperec.htm</a> –</p>
<p>Adolfo Vásquez Rocca. Cine, literatura y arte combinatorio : Ensayos sobre la Postmodernidad Perèc, Greenaway y Aronofsky. Nómadas: revista crítica de ciencias sociales y jurídicas, ISSN 1573-6730, Nº. 11. 2005.</p>
<p><a href="http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca3.htm" rel="nofollow">http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca3.htm</a></p>
<p>Reseñados en Atlas de littérature potentielle, France</p>
<p><a href="http://perso.orange.fr/jb.guinot/pages/GPoulipo.html" rel="nofollow">http://perso.orange.fr/jb.guinot/pages/GPoulipo.html</a></p>
<p>Sobre Perèc;</p>
<p>Georges Perèc es uno de los escritores más interesantes e imaginativos del siglo XX que, además de haber sido el creador de los crucigramas semanales de la revista Le Point, de París, realizó guiones cinematográficos, varias novelas, poesías, ensayos literarios y sorprendentes piezas teatrales. Georges Perèc, continua siendo casi desconocido para el gran público, a pesar de que existen traducciones de sus obras a 15 idiomas y goza de celebridad entre autores –para quienes constituye una inspiración– como es el caso de Raúl Ruiz 1, al modo como Jean Genet lo constituyo para Sartre.</p>
<p>La imagen que Perèc dejó tras de sí es mitológica. Hombre de infatigable libertad, para quien las palabras eran el medio de imponer eternidad a los objetos, fue perfeccionando con minucia el retrato que iba a dejar a la posteridad.</p>
<p>Desde hace más de una década, París ha sido poseído por el culto a Perèc, que se refleja en los incontables grupos teatrales, asociaciones de vecinos y clubes con su nombre. Todo autor francés de crucigramas ha desafiado alguna vez a sus lectores con los palíndromos, anagramas, heterogramas, homofonías, &#8220;bolas de nieve&#8221; y demás dramas alfabéticos en los que Perèc era un consumado maestro. Quienes lo conocieron dicen que era un hombre extraño, tierno, alegre, atento, curioso, con una inusual conciencia de su lugar en la historia.</p>
<p>Vestía siempre una camisa de cuello alto, se cortaba el pelo al rape y sus enormes ojos verdes, que centelleaban ante la menor respiración de la vida, le conferían un cierto aire seductor, disipado por los infinitos lunares y verrugas en las mejillas y las orejas apantalladas.</p>
<p>Dos años después parecía otra persona. Se había dejado crecer una barba desflecada en la mandíbula, que casi en seguida se volvió gris. El pelo enmarañado sobre la frente y los ojos, cada vez más abiertos, cada vez más asombrados, dominaban una cara radiante de tierna lucidez.</p>
<p>Desde comienzos de los 60, Perèc trasegaba las calles de París en busca de lo que él llamaba &#8220;las hierbas perdidas de la ciudad&#8221;: balcones, sillas de café, señales del metro, melodías cantadas por los vagabundos, frases hechas, listas de compras, sellos postales, boletas de supermercado.</p>
<p>De su infancia desgarrada dará cuenta mucho más tarde, en una obra de título enigmático, W. Allí evocará Isy, al padre que murió combatiendo en junio de 1940, y a Cyrla, la madre desaparecida tres años después en los crematorios de Auschwitz. Evocará la carencia de amor y la sorprendente felicidad de no necesitar el amor.</p>
<p>Unos tíos a los que casi nunca veía, le permitieron graduarse como sociólogo y trabajar como investigador en el célebre Centre National de la Recherche Scientifique. Todo el resto es literatura.</p>
<p>A fines de los 50, devorado por una fugaz fiebre política, publicó artículos combativos en las revistas Partisans y Cause commune, y con un dúo de amigos, Roland Barthes y Henri Lefevbre, fundó el grupo &#8216;Argumentos&#8217;, cuya única finalidad era conversar.</p>
<p>Luego, los tres se apartaron para escribir. Lo hacían frenéticamente, con saña, como si el próximo minuto de vida dependiera de la próxima palabra. En 1965, Perèc publicó Les choses. Su éxito fue fulgurante.</p>
<p>-Pensar y clasificar; Georges Perèc, escritor y trapecista</p>
<p><a href="http://revista.escaner.cl/node/88" rel="nofollow">http://revista.escaner.cl/node/88</a></p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
