El conjuro de los aromas (I)

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¿Dónde comienza el gusto y termina el olfato? Son inseparables. La tentación del café no nace en el sabor, que deja un rescoldo de humo en el recuerdo, sino en esta fragancia intensa y misteriosa de bosque remoto. La nariz es capaz de detectar más de diez mil olores y el cerebro de diferenciarlos, sin embargo para ese mismo cerebro suele ser imposible distinguir entre lujuria y amor. El olfato es, desde el punto de vista de la evolución, nuestro sentido más antiguo. Es preciso, rápido, poderoso, y se graba en la memoria con tenaz persistencia, de ahí el éxito de los perfumes, cuyo secreto es usar siempre el mismo, hasta convertirlo en un sello personal e intrasferible, algo que nos identifica. Cleopatra lo sabía y, como todo en ella, lo llevaba al extremo. La brisa anunciaba en los puertos el arribo de su nave dorada con horas de anticipación, porque transportaba la fragancia de rosas de Damasco con que esa reina hechizante hacía impregnar el velamen. Cardamomo, canela, laureles y mirra eran parte del secreto de ese inolvidable aroma.

En el Feng-Shui hay miles de técnicas y secretos que llevan al éxtasis… El rojo como color de magia suprema en las paredes, la ropa interior y el vestuario para ocasiones especiales; acompañado de cuadros de enamorados o de peonías…

~ por rk en Mayo 21, 2007.

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